martes, 29 de septiembre de 2009

Inundación

Cartas sin remitente

ante un aprendiz

que quiere descubrir el truco

sin magia.

Están cargas con objetos

que invitan y seducen,

hay figuras de señores serios

algunos son ricos

otros valientes.

El tiempo las ensucia

las nutre de basura

y sin hábito ni consejo

en soledad,

la materia más difícil

esa como ceniza

juega a retroceder

a un pequeño

que usa como receta

su propia ignorancia.

Los rostros se pueden lavar

y también sus posesiones,

pero el sobre

no explica el modo:

como una fuente

en pleno show

se inundan sus casitas

llueve y se mojan sus ropas,

se desarman

y ya no quieren jugar.

De pronto todos los faroles

se posan en mí

y el suelo es mi escenario,

las estrellas se comparan

conmigo y pierden;

se derriten los relojes

ante tanto sol,

porque el brillo de la torpeza

es tan especial como único,

aun sin grandes hazañas

el portador

es rey en fiesta.

Y las hienas se hacen presentes

no tardan en llegar,

o ya estaban a mi lado,

o yo las fui a buscar.



0 aurea mediocritas:

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