miércoles, 26 de agosto de 2009

Mohíno

Paño del azar encerrado en un sueño de dos,

Boceto previo al dulce infinito encantador

Dibujo, en tiempo muerto,

Instante eterno no sopla el viento.

En cada mente hay un sueño personal,

Yo alimento al mío, lo tuyo no voy a soñar.

No me despido en humedad porque no hay despedida,

Como todo vencedor creando espacio y salida

Se convierte en raspón lo que tiraba a herida.

Es un grito en silencio que pide libertad,

Mi ángel me susurra qué dolor es la verdad.

No te escapes, volve y bajame una caricia,

La noche esconde un sol y un tiempo a toda prisa.

Veo su mirada y empieza a girar

(o tal vez es mi cabeza sin paz en recordar)

Hay un perfume gratis que sigue dando vuelta

Y así pierdo dos de cinco, más lejano me encuentra la meta.

La distancia entre materias no cabe en lógica,

Se disuelve en el fuego su trampa lúdica.

La sonrisa que dibuja es una hoguera,

El veneno se transforma en remedio, la receta de la espera.

Arrastro una ilusión exenta de dolor,

Cae en gotas secas una imagen sin calor,

Cuelgo la esperanza no el amor.




martes, 18 de agosto de 2009

Muy muy lejano

Difícil mirar para el costado, despedirse seco, hacer la mirada a un lado.
El retrato que te brinda el núcleo urbano donde sobreviven los olvidados.

Hay algo más desnudo que la verdad, los pies sumergidos, el rostro en humedad.

Las manos cansadas hacen el palacio de las sonrisas borradas.

Las 4 patas bien saben mejor alimentadas, escapando un rato del mundo cancelan sus miradas.

La base en la cabeza se refugia el cuerpo en su propia fortaleza.

El código desaparece en un respiro, la vida presa de incierto destino.

Un camino más largo, soldaditos sin puesto ni cargo y un oficio en una historia que es letargo.

Cansancio del alma, una caja y mil ilusiones no alcanzan.

Se apagan los colores del cielo y la sonrisa se quema en el fuego, arde el paisaje donde se robaron los deseos.

Grietas en el cuerpo y en el corazón desde el inicio, títeres de un juego que ya es un vicio.

La urgencia es tan inmensa que es tan pequeño el mar, las voces no llegan ni van a llegar: eterno sangrar.

Lo que se dice llega convertido, veneno para los oídos, ley del tiempo y del bolsillo: la ecuación del olvido.

Si en la noche no hay un brillo que encender, la revolución de la soledad en muy lejano esta al caer.

Elegir es definir el porvenir, de una tierra tan cercana como su propio fin.



viernes, 14 de agosto de 2009

De Barcos y Puertos

El Barco encalló en el viejo Puerto y no se movió de ahí, a pesar de no tener compañía.

Es un Puerto que, luego de dejarlo, la mayoría olvida.

Pero ese Barco no quiso olvidar, y en el pasado decidió anclar.

Un sitio donde muchos coinciden, no queda más,

y zarpan hacia un nuevo navegar, buscando otras tierras a explorar,

aprendiendo a fuerza de vientos y de mar.

Hay un nuevo Puerto que sabe de esperar, a un Barco, que mal herido, cansado de naufragar, sabe que es quien puede ayudar, a que halle zona firme para desembarcar.

A veces el Barco necesita una segunda parada en el viejo pasado,

para darse cuenta que ese Puerto debe ser olvidado.

Hay por descubrir tantos nuevos, y no es cuestión de clásico o moderno,

sino de volver a navegar y saber poder conocerlos,

luego de transitar por el gran mar, ahogado, pura lluvia y soledad.

El nuevo Puerto a la espera, tiene de un lado el mar; luchador y tenaz, donde navega lo que sabe necesita encontrar.

Del otro lado; tierra firme, algo seguro donde recurrir, cuando cansado de esperar un navío, su ausencia puede suplir.

Pero el Barco no espera, avanza y su destino se juega. Es curioso y busca, navegando y superando. Demostrando valentía, el Puerto decide esperarlo.

Aun no estando preparado, el Puerto también puede estar golpeado.

Es cuestión de entre los dos hallar el rumbo, para dejar atrás el pasado y ambos ser presente y futuro.

Buscando en el horizonte, compañía contra la soledad, navegando a pesar de fríos y noches de oscuridad.

El Puerto espera, el Barco busca y aguarda, sabiendo los dos que en el encuentro llegará la calma.

Donde los mares no son turbios, los vientos soplan a favor,

en las orillas hallarán el valor, de no temer a sumergirse y emprender un nuevo amor.




martes, 11 de agosto de 2009

Deplorar

Pienso que una persona madura es la que jamás se arrepiente de amores pasados.

Aun habiendo sufrido, creo que el olvido es una bajeza.

Un amor no correspondido no es un amor equivocado. Todas las experiencias vividas, por mas pequeñas que sean, nos van formando para que día tras día, no cometas los mismos desaciertos.

Cuando las personas finalizan una relación, creen que se termina el mundo. Luego de superar este paso, ruegan nunca volver atrás y olvidarse del mal trago. Y empieza la dicotomía en el sentimiento:

Las ganas de no volver a caer, para no aprender de los errores que nadie quiere cometer;

Las ganas de volver a tropezar para aprender el día de mañana, algo nuevo, algo más;

Las ganas de aprender de los errores, para superar nuevas situaciones;

Las ganas de no cometer ninguno, para no sufrir como sufren algunos.

La mayoría sufre, la mayoría tropieza, la mayoría aprende. Solo algunos se quedan en el camino y ante la enseñanza deciden eludir su destino.

Y es que ahí está un gran error de muchas personas, el querer olvidar o eludir aquel amor que nos lastimó.

A pesar de que uno se oponga, jamás se olvida y se termina un amor, si realmente fue amor. Hay cientos de estímulos y sucesos que nos van a recordar los momentos vividos junto a las personas queridas, y eso, a mi criterio, no es olvido.

Po otro lado, un amor, al poseer dicha magnitud, nos educa y nos enseña constantemente. Nadie sabe como es la manera correcta de amar o como guiar a ese amor durante la relación, pero sabe escuchar al otro, sabe recibir y sabe dar, sabe cuando es si y cuando es no, y eso es algo que se aprende en la practica y no en la teoría, y creo, no hay mejor aprendizaje que ese.

La vida pone a prueba a las personas, constantemente, y es uno el que tiene que saber aprender hoy para mañana saber superar y no volver a caer.

Por eso la idea del no arrepentimiento, el pasado es la prueba de la enseñanza del futuro. El que olvida como amó por odio o por rencor, mañana va a sufrir por lo mismo que sufrió. En cambio, creo que el que pierde por la mañana, pero aprende al medio día, por la noche va a saber, como ganar al otro día.

Hablo de deplorar para aprender, no para estancarse en un querer.

No arrepentirse y no olvidar, es el mejor aprendizaje que la vida puede dar.




sábado, 8 de agosto de 2009

Reflejo Del Interior

El espejo no devuelve una imagen real de lo que somos, sino lo que queremos mostrar. Nada puede reflejar lo que es un en su totalidad.

Tan solo se ha creado, para mostrar como somos vistos del otro lado.

Es la manera de vernos llorar, de vernos sufrir, mas no sabe lo que es estar, no sabe lo que es sufrir.

Nos muestra como vestimos, mas no se percata de cómo lucimos.

Así como lo hace la fotografía, capturando una persona, un paisaje,

en ella vemos la careta, mas no vemos el personaje,

capturando solo un momento, y no la esencia del enigmático cuento.

Si nos queremos mirar, porqué hacerlo a traves de una imagen tan fría,

carente de contenido, vacía, repleta de mentira.

Verse bien no es mirar nuestro reflejo y sentirnos realizados,

es sentir que hay un mas allá de la belleza en que la nos vemos reflejados.

Que no existe objeto capaz de reflejar, lo que se es en realidad,

pues no hace falta tal vidrio, para mostrar nuestra mejor parte,

solo basta abrir los ojos,

o dentro de uno mismo mirarse.