Fenix
Dejaste un silencio con aroma a revancha
y este espacio vacio entiende de esperanza
porque hay despedidas que saben ser ilusión,
ahora tu ojos encienden un cielo y la lluvia es color.
Todavía algún día pienso cobrarme esa última caricia
un amor huérfano tan inmenso como la fuerza de tu sonrisa,
me soltaron tus manos despertando al sueño
y al miedo de crecer sin vos lo acuesto y lo duermo
porque hay una nueva lucha que masticar por ella
sin sus besos pero con la fuerza de su estrella.
Aun conservo la fragancia de su última despedida
y esas voces que me hablaban como alegres melodías,
fabricando consejos para todos los días,
censurando con una mirada innecesarias apatías.
Ahogando miradas para regar y nutrir los deseos
eliminando los trucos contra una soledad de mareos,
porque ya no hay mas sed que sufra mi ser,
con tu luz hoy camino ciego y puedo ver,
y no hay que pedirle al sol que ilumine
o a la luna que en la oscuridad alumbre,
tu presencia en el camino todo el brillo me reúne
y me levanta la mirada para que tu legado vislumbre.
No dejaste en la tierra nada librado a la suerte
por eso subiste dejando al hombre más fuerte
vagando por nuevos jardines a conocer
confiando en el tiempo que hoy es agonía, mañana es amanecer.
Mi corazón empezó cuando tus ojos se abrieron a mirar
y hoy me regalas tu mirada porque ya me enseñaste a volar,
y siempre que caiga detrás mío vas a volver
brillante sujetando mis manos para tropezar y renacer,
ahora tu pasado lo tengo tan presente
que es un presagio el tenerte viva eternamente.
Desde ahora vivís en mi espalda y fabricamos el mismo camino
guiando y convirtiendo en valiente al mohíno.
La herida que desarma es el cielo que se abre pidiendo permiso
dando alas a un ejemplo que ya era un ángel en el piso.
