lunes, 2 de agosto de 2010

Condena

Me quedé con el silencio por no hacerte mi princesa,

y en mi juego por tu amor me faltó sólo una pieza,

acostumbre a mi tiempo a ser vano en soledad,

una caída en guerra donde ser valiente es abandonar.

Sacrificamos los deseos y descartamos la ilusión;

tu frío inundó mis ojos cuando me asomé a tu amor,

esa brisa que convierte el brillo en río

endemoniada risa que provoca escalofríos.

Pasaste por mi lado y quebraste mi alma

me rozaste con el cuerpo pero me esquivaste con la mirada,

sangraste lo más fuerte, mi tiempo y mi libertad,

creía en tus besos como parches y solo ayudaron a desarmar.

En el abismo de tu boca mis promesas fueron mudas,

preso de mis miedos mis miserias van desnudas;

fantasmas que amanecen mis dudas.

Llorar el recuerdo, esa puerta de llaves perdidas,

cerrar los ojos y descifrar el olvido es manto de heridas,

pensar es volver, alejarse más de uno mismo,
hasta no ver el sol de frente las sombras siguen adelante en el camino.