domingo, 11 de abril de 2010

Ella

Ella tiene el poder en la sonrisa

y un océano de sabiduría en la mirada que todo analiza,

que sabe cuando frenar el carro, o cuando teñir de barro

demostrando que los golpes son tan necesarios

para convertir al cobarde en bizarro.

Ella tiene un ángel que amaina la aflicción

y un sol que brota cuando el mar pesa del dolor,

son sus palabras soga

cuando uno no puede levantarse de su sombra.

Ella con sus manos encierra al dolor en la prisión del letargo

y lo convierte todo en sueño para después soñarlo,

consigue un mundo nuevo cuando el real acecha osado

despojando las heridas del suplicio, desvaneciendo ese pasado.

Ella llora sin dolerse y no se siente vacía

porque encuentra la nobleza en la simpleza de la sabiduría,

la noche y el día se funden en su rostro

y esas huellas de experiencia ilustran lo más hermoso.

Ella sonríe ante el odio y pone de frente a sus orillas,

viste de luz a la bondad y baña de paz sus dos mejillas,

los dolores saben ser fortaleza en sus brazos,

el historial de ternura que van dejando sus pasos.

Ella es una simple suma de vastas ilusiones

donde detalla en su relato luchar siempre aun sin razones.

Ella sabe tener un discurso que siempre deja una estela,

ella sabe que es mi ejemplo y siempre es cielo en mi rayuela.



jueves, 8 de abril de 2010

Mi cuerpo

Es débil mi cuerpo si no estas conmigo

no logro encogerme de hombros, se sienten pesados

igual que a mi mirada le pesa su tormenta.

Hay tanto cielo para mirar, tanto mar para lavarnos

y si quisieras caminar de mi mano seria eterno

aunque te canses y el sol castigue tus mejillas.

Mi cuerpo se siente extraño, sereno de vacio,

mirando olas tristes que solo se retiran y reflejan una luz

no hay nubes pero el suelo parece un glaciar,

mientras veo correr a la gente casi en llamas

protegiendo sus pies desnudos, en busca de la orilla.

Tendrías que estar conmigo, salvar mi cuerpo

sujetar mis manos, abrazar mi espalda

llenar el silencio que dejaste en mis ojos,

desde tu lamento hasta mi ceguera

desde mi reclamo hasta tu llanto.

Podés seguir mis pasos

las huellas que dejan es lo único que late en mí.

Mi cuerpo está cambiando, accidentado,

quiero que lo encuentres como lo dejaste,

porque este cuerpo te pertenece

desde ese día en que lo exploraste

y supiste acampar en las mejores zonas.

No te fijes ya en el frasco,

no persigas una imagen,

si pudiéramos seriamos transparentes,

pocos saben desnudar tu alma y ver un arcoíris,

donde solo hay pensamientos que se oxidan

cuando llorás en tu coraza de lata.

Los niños juegan con el torso descubierto y yo

refugiado en mis brazos veo estrellas sin su brillo,

es verano y es de día para el que no espera

para mi es el invierno nocturno de tu amor;

hoy, después de vos, es mi última metamorfosis.