martes, 16 de marzo de 2010

Cisma

El dolor que no duerme

en vela desgarrando una herida

olfatea lo que oscurece y llueve,

el corazón que se quiebra en agonía.

También sangrando mis ojos empapados,

muda huyó mi fortuna alada

y el cuerpo embalsamado,

fugitiva mi sonrisa con tu ultima mirada.

Grito en silencio lo que siento

sin la voz con la que te acaricia,

palabras que se escapan con el viento,

rostro sordo de sonidos hechos cenizas.

No se si mis ojos aprendieron a llorar

o mis parpados empujaron la tormenta,

pulcros dispuestos a mirar

siempre y solo caer para soñar con ella.

El cielo tal vez ríe y sabe curar

pero hoy solo veo el piso; viento y océano,

mar de lágrimas y frio de soledad,

el brillo que te llevaste y era mi anhelo.

Me fui sin rozar tus labios

y tu espalda abortó mi alegría,

fueron placeres de entrega sin engaños,

hoy no hay rumbo, no hay destino, no hay salida.

Son momentos de belleza que duelen,

tu orilla se acerca y me ahoga el alma,

se apaga mi piel y mis sentidos duermen

cuando arriba tu espuma un aluvión me desarma.

Una historia en todos los tiempos conjugada,

tu imagen aun tiene secretos,

un mendigo de ilusiones clausuradas,

un rostro deshecho con los ojos muertos.



0 aurea mediocritas:

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