Guerrera
Hay una Reina
sin trono ni gran riqueza,
pero con un tesoro
abrupto
de infinita belleza.
La vida le regaló
dos perlas para su tiempo
sin saber
que en realidad
esas joyas buscaban
un cofre de sentimientos.
Con mi aparición
se fundió tu egoísmo,
te alejaste de ese abismo
y adquiriste mi emoción;
mi gusto fue el tuyo,
mi deseo tu anhelo
y ente miedos y sustos
ante mi infierno
fuiste cielo.
Un diccionario
de sabiduría,
tapa dura
hojas enteras
de cómo sanar heridas.
Con los ojos
más precisos,
amarla
se hizo un vicio.
No hay corazón
capaz de combinar
la censura de su dolor
priorizando mi bienestar,
mi mirada
y ya entendés
que en silencio
algo puede suceder.
Desconozco de techos
siempre fui más allá
las alas que me diste
para aprender a volar
sin limitar
mi capacidad de tropezar,
tu mano siempre cerca
y un premio consuelo:
caricia que renueva
y consejo certero.
Y no puedo emprender viaje
sin que me cobre peaje,
un abrazo, un beso
y el “cuidate” mas espeso.
No hay éxito
que no deba
al sudor de su afán,
mi realidad, mi verdad
y la esencia de mi vida,
son por esa Reina
que por mí no descansa
ni de noche ni de día.

0 aurea mediocritas:
Publicar un comentario